martes, 25 de noviembre de 2008

Santuario de Mongrony
















El sábado nuestro destino era el restaurante del Santuario de Montgrony, teníamos mesa reservada para comer, menos mal que reservamos, estaba lleno.
Desde Badalona unos 120 Km., dos horas más las paradas, la primera fue en Campdevanol, ver el pueblo un poco, estirar las piernas y tomar un café.
Y en marcha, enseguida paramos a ver Sant Llorenç de Campdevanol, en el camino a Gombrèn, la vimos por fuera.
La siguiente parada era Gombrèn vimos la Iglesia abierta y entramos a verla, gracias a las carmelitas de la Anunciata que estaban vimos la Iglesia con sumo detalle y con muy buena cicerone, a resaltar el altar de la Virgen del Rosario y los lugares dedicados al Padre Coll, del que vinos el monumento en la calle de su mismo nombre y la casa donde nació, residencia de las madres dominicas de la Anunciata.
Y luego a Montgrony, por la carretera a la Pobla de Lillet hay un desvío bien indicado hacia la hospedería y el Santuario de Montgrony. Después de ver las inmediaciones y subir a ver la capilla de la virgen fuimos a comer, muy bien por cierto. Después de comer al monte, visita a la iglesia románica de Sant Pere, (pedir la llave en el restaurante) y paseo por el monte. Hay escaleras y luego una subidita fácil.
De vuelta vimos el Gorg dels Banyuts antes de llegar a la carretera y luego vimos la Pobla de Lillet.
Para información del restaurante y reservas:
http://www.condreu.com/INICI.htm

jueves, 20 de noviembre de 2008

AMIGOS

En una ocasión iban dos amigos cruzando el desierto cuando por una insignificancia que no viene a cuento se pusieron a discutir.
En un momento dado un amigo le pegó una bofetada al otro amigo, este hecho acabó con la discusión, pero el amigo que había recibido la bofetada se agachó y se puso a escribir en la arena:
“Mi amigo me ha pegado una bofetada.”
Más adelante llegaron a un oasis que disponía de una charca grande donde podían bañarse, y así lo hicieron. Pero resulto que el amigo que había recibido la bofetada tuvo un percance y se ahogaba.
¡Socorro, socorro, me ahogo! Grito.
El amigo que había propinado la bofetada nadó corriendo hacia él y lo salvó sacándolo a la orilla.
Pasado el susto el amigo salvado se puso a escribir en la piedra:
“Mi amigo me ha salvado la vida.”
El otro amigo se extrañó y le preguntó:
¿Porqué cuando te pegue escribiste en la arena y cuando te salve escribiste en la piedra?
A lo que el otro amigo respondió:
Cuando un amigo te ofende hay que escribirlo en la arena del olvido y cuando un amigo te hace algo bueno hay que escribirlo en la piedra del agradecimiento, en la piedra del corazón.

El texto no es mio, hace tiempo lo encontre en internet

jueves, 13 de noviembre de 2008

LAS TORTUGAS









LAS TORTUGAS

Un desafío fácil, ¿qué tienen que ver las fotos con las tortugas?

Es de sobras conocida la longevidad de las tortugas, algunas pueden llegar a vivir 150 años o más. ¿Cuál es el por qué de esa longevidad? Me pregunto si no tendrá que ver con la tranquilidad que se gastan, una tranquilidad natural porque su metabolismo es muy lento, las especies acuáticas pueden permanecer sin respirar durante mucho tiempo.
Se puede decir que nunca corren, que nunca tienen prisa, se puede decir sencillamente que caminan por la vida.
Deberíamos imitarlas un poco; casi siempre, por apresurarnos, hacemos mal las cosas y muchas veces, por correr, no vemos a tiempo la piedra que nos hace caer.
Si caminamos por la vida podremos disfrutar de cada detalle, de cada momento, de cada persona que cruza frente a nosotros, de cada día y de cada noche, de cada persona que durante un trayecto de nuestro caminar decide acompañarnos... hay tantas cosas de las cuales podemos disfrutar y no lo hacemos simplemente porque estamos corriendo.
¿Para qué?
¡Quién sabe! Cada cual corre por algo, pero ¿Para qué?
Si no corremos, podremos vivir mucho más tiempo (como las tortugas) y además... ¡disfrutaremos plenamente de cada instante de nuestra vida!



sábado, 1 de noviembre de 2008

Monasterio de El Olivar













Un lugar perfecto para unos días de paz y tranquilidad, para relajarse y olvidarse de las prisas y los nervios, es el Monasterio de Santa Maria de El Olivar está situado a 4 kilómetros de Estercuel (Teruel), está equidistante de Madrid y Barcelona, más o menos 337 Km., dependerá del punto de partida. Desde Valencia la distancia es de 246 Km., desde Zaragoza 144 Km. y desde Teruel 102.

La hospedería del convento cuenta con unas 30 habitaciones, son dobles o individuales, con baño, totalmente restauradas. Se utiliza para comer el refectorio monástico, del siglo XVII, eso sí al horario que marca la comunidad de frailes mercedarios del Monasterio: 14:00 comida y 21:00 cena, 9:30 desayuno.
No es llegar y ver si hay comida, no, fray David prepara la comida para la comunidad, para los huéspedes y los que hayan hecho una reserva previa, todos comen igual.

El móvil solo tiene cobertura en ciertos lugares fuera del monasterio, conexión a Internet creo que sí hay en las habitaciones, pero mejor deja el portátil en casa y vete a descansar, a disfrutar de la naturaleza paseando y por las noches sin duda disfrutaras mirando infinidad de estrellas y dando un paseo a la luz de la luna.

Para reservas: llamar a los Teléfonos: 978752300 o 978727009, (preferentemente de 14 a 15h y de 21 a 22'30h).

Para mucha más información clica el link.